La cronología clínica en psiquiatría forense, por qué la evolución puede cambiar una conclusión pericial

Psiquiatría forense · Evolución longitudinal · Zaragoza

La cronología clínica en psiquiatría forense, por qué la evolución puede cambiar una conclusión pericial

Una valoración psiquiátrica forense no debe limitarse a describir cómo se encuentra una persona el día de la entrevista. La aparición de los síntomas, las recaídas, los tratamientos, los periodos de mejoría y la evolución funcional permiten comprender la verdadera dimensión de un trastorno mental.

En psiquiatría, una fotografía aislada puede resultar insuficiente. Una persona puede acudir a la valoración en un momento de mejoría parcial y, sin embargo, haber presentado numerosas recaídas, ingresos hospitalarios, intentos fallidos de reincorporación laboral o una pérdida progresiva de autonomía.

También puede ocurrir lo contrario: que la persona se encuentre especialmente afectada el día de la entrevista por una crisis reciente, pero que su trayectoria previa muestre un funcionamiento estable y una buena respuesta al tratamiento.

Por este motivo, el psiquiatra forense no estudia únicamente el estado mental actual. Debe reconstruir la evolución del trastorno y relacionarla con la documentación clínica, los tratamientos, las circunstancias personales y la repercusión funcional.

Inicio

Cuándo aparecen los primeros síntomas y qué acontecimientos coinciden con su comienzo.

Evolución

Crisis, recaídas, mejorías, tratamientos, ingresos y cambios en el funcionamiento.

Situación actual

Estado clínico presente, estabilidad alcanzada y posibilidades razonables de recuperación.

Qué significa estudiar la evolución longitudinal

La evolución longitudinal es el análisis ordenado de la historia de un trastorno mental desde sus primeras manifestaciones hasta el momento de la valoración.

Incluye no solo los diagnósticos que aparecen en los informes, sino también la intensidad y duración de los episodios, la respuesta a los tratamientos, las recaídas, los periodos de estabilidad, la actividad laboral, la autonomía y los cambios producidos en la vida cotidiana.

Este estudio complementa la entrevista psiquiátrica forense y la exploración psicopatológica . La entrevista aporta el relato y la exploración describe el estado mental actual. La cronología permite situar ambos elementos dentro de una trayectoria clínica completa.

La evolución longitudinal convierte una sucesión de informes aislados en una historia clínica comprensible. Permite saber si el problema fue puntual, recurrente, progresivo, resistente al tratamiento o asociado a una pérdida funcional mantenida.

Por qué una exploración puntual puede resultar insuficiente

Muchos trastornos psiquiátricos presentan una evolución fluctuante. La intensidad de los síntomas puede variar según el tratamiento, el apoyo familiar, las exigencias del entorno, el consumo de sustancias, los acontecimientos vitales y el momento concreto en el que se realiza la valoración.

Una persona con trastorno bipolar puede encontrarse estable durante una entrevista, aunque haya presentado episodios depresivos y maniformes graves durante los años anteriores. Una persona con esquizofrenia puede no mostrar síntomas psicóticos manifiestos en consulta y conservar, sin embargo, síntomas negativos, deterioro funcional y alto riesgo de recaída.

En los trastornos depresivos recurrentes, un periodo breve de mejoría tampoco demuestra necesariamente una recuperación funcional estable. El psiquiatra debe valorar la duración de la mejoría, el tratamiento necesario para mantenerla y la capacidad real para sostener actividades de forma continuada.

Estar mejor el día de la valoración no significa necesariamente estar recuperado. Del mismo modo, encontrarse peor durante una crisis puntual no implica automáticamente una limitación permanente.

Qué elementos forman una cronología clínica

La reconstrucción cronológica debe ser suficientemente detallada para comprender el curso del trastorno, pero también selectiva. No se trata de copiar todos los documentos, sino de identificar los acontecimientos clínicos y funcionales que permiten explicar la evolución.

Situación previa

Funcionamiento personal, laboral y social antes de la aparición del trastorno o del acontecimiento que se valora.

Primeros síntomas

Momento aproximado de aparición, cambios observados y primeras repercusiones en la vida diaria.

Primer contacto asistencial

Consulta en atención primaria, salud mental, urgencias, hospitalización o inicio de tratamiento.

Diagnóstico y tratamiento

Diagnósticos formulados, tratamientos indicados, cambios terapéuticos y respuesta obtenida.

Recaídas y crisis

Episodios posteriores, descompensaciones, ingresos, conductas de riesgo o necesidad de intensificar el seguimiento.

Repercusión funcional

Bajas laborales, intentos de reincorporación, pérdida de autonomía, aislamiento o necesidad de apoyos.

Situación actual

Síntomas presentes, estabilidad, tratamiento, apoyos y posibilidades razonables de recuperación o recaída.

La situación previa al trastorno

Antes de analizar la enfermedad actual conviene conocer cómo funcionaba la persona previamente. Este punto resulta especialmente importante en las valoraciones de daño psíquico, incapacidad laboral, agravación de patologías previas y nexo causal.

Se estudian aspectos como:

  • Trayectoria laboral anterior.
  • Nivel de autonomía y organización personal.
  • Relaciones familiares y sociales.
  • Antecedentes psiquiátricos o psicológicos.
  • Tratamientos previos.
  • Consumo de alcohol, fármacos u otras sustancias.
  • Enfermedades médicas y neurológicas.
  • Acontecimientos vitales relevantes.
  • Existencia de crisis anteriores semejantes.

La existencia de antecedentes no elimina automáticamente la posibilidad de agravación o de aparición de un nuevo trastorno. Del mismo modo, la ausencia de tratamiento previo no demuestra que la persona nunca hubiera presentado dificultades.

El análisis debe diferenciar entre predisposición, vulnerabilidad, enfermedad previa, recaída, agravación y nueva patología.

El comienzo de los síntomas

Determinar cuándo comienza un trastorno puede ser sencillo en algunos casos y complejo en otros. Hay episodios de inicio brusco, pero también procesos que se desarrollan lentamente mediante cambios de conducta, aislamiento, insomnio, pérdida de rendimiento o dificultades de adaptación.

La fecha de la primera consulta no siempre coincide con el inicio real de los síntomas. Muchas personas tardan semanas, meses o incluso años en solicitar ayuda.

Por ello, el psiquiatra puede utilizar diferentes referencias temporales:

  • Primeras manifestaciones recordadas.
  • Cambios observados por familiares o compañeros.
  • Inicio de problemas laborales.
  • Primera baja médica.
  • Primer tratamiento psicofarmacológico.
  • Primera consulta en salud mental.
  • Primer episodio de urgencias o ingreso.
  • Acontecimiento que precede a la aparición de síntomas.

La ausencia de una fecha exacta no invalida la evolución clínica. Lo importante es reconstruir una secuencia razonable, apoyada en hechos, documentos y referencias temporales suficientemente consistentes.

Diagnósticos diferentes a lo largo del tiempo

Es frecuente que un expediente contenga diagnósticos distintos. Esto no significa necesariamente que los profesionales anteriores se hayan equivocado.

Los diagnósticos pueden modificarse por varias razones:

  • La aparición de nuevos síntomas.
  • La evolución del cuadro clínico.
  • El conocimiento más completo de los antecedentes.
  • La diferenciación entre episodios aislados y trastornos recurrentes.
  • La coexistencia de varias patologías.
  • La influencia del consumo de sustancias.
  • El uso de sistemas diagnósticos diferentes.
  • La finalidad asistencial de determinados informes.

Un diagnóstico antiguo debe interpretarse dentro del contexto en el que fue formulado. El psiquiatra forense no debe limitarse a seleccionar la etiqueta diagnóstica que más convenga a una conclusión, sino explicar la evolución del razonamiento clínico y el diagnóstico que considera actualmente más fundamentado.

Recaídas, remisiones y periodos de estabilidad

La evolución de un trastorno puede incluir episodios agudos, mejorías parciales y periodos de aparente estabilidad.

Para valorar correctamente estos cambios conviene analizar:

  • Duración de cada episodio.
  • Frecuencia de las recaídas.
  • Intensidad de los síntomas.
  • Necesidad de urgencias o ingreso.
  • Tratamientos utilizados.
  • Grado de recuperación entre episodios.
  • Persistencia de síntomas residuales.
  • Capacidad para recuperar el funcionamiento previo.
  • Factores que precipitan las descompensaciones.

Una remisión sintomática no siempre equivale a una recuperación funcional completa. La persona puede presentar menos síntomas y continuar teniendo dificultades importantes para mantener horarios, afrontar estrés, organizar tareas o relacionarse con otras personas.

También debe diferenciarse entre estabilidad clínica espontánea y estabilidad conseguida mediante tratamiento intenso, supervisión familiar, reducción de exigencias o retirada temporal del entorno laboral.

La respuesta al tratamiento

La historia terapéutica es una parte esencial de la cronología. Permite valorar qué tratamientos se han empleado, durante cuánto tiempo, qué respuesta se obtuvo y qué efectos adversos aparecieron.

Aspecto terapéutico Qué debe analizarse Posible relevancia pericial
Tratamiento farmacológico Tipos de fármacos, dosis, duración, cambios y respuesta. Persistencia de síntomas pese a tratamientos adecuados o necesidad de combinaciones complejas.
Psicoterapia Tipo, continuidad, objetivos y evolución observada. Participación terapéutica, adquisición de estrategias y limitaciones persistentes.
Hospitalización Motivo, duración, gravedad clínica y evolución posterior. Indicador de descompensación grave y necesidad de atención intensiva.
Adherencia Cumplimiento, dificultades, efectos adversos y conciencia de enfermedad. Debe interpretarse sin simplificaciones y atendiendo a las causas del incumplimiento.
Efectos secundarios Sedación, enlentecimiento, temblor, alteraciones cognitivas u otros efectos. Pueden contribuir a la limitación funcional aunque el tratamiento reduzca los síntomas principales.

La falta de mejoría no demuestra automáticamente resistencia terapéutica. Debe comprobarse si los tratamientos fueron adecuados, si se mantuvieron durante tiempo suficiente, si hubo adherencia razonable y si existieron factores que dificultaron la respuesta.

Del mismo modo, la mejoría parcial no implica necesariamente una capacidad funcional completa.

Qué significa evolución crónica o persistente

Los términos «crónico», «persistente» y «recurrente» no son equivalentes.

Curso crónico

El trastorno se mantiene durante un periodo prolongado, aunque su intensidad pueda variar.

Curso recurrente

Se producen episodios sucesivos separados por periodos de mejoría parcial o remisión.

Síntomas persistentes

Determinadas manifestaciones permanecen de forma continuada pese al tratamiento.

Deterioro progresivo

Se produce una pérdida gradual de capacidades o funcionamiento respecto a la situación anterior.

Estos patrones pueden tener consecuencias diferentes. Un trastorno recurrente con recuperaciones completas no se valora igual que otro con recaídas frecuentes, recuperación incompleta y pérdida acumulativa del funcionamiento.

La repercusión funcional a lo largo del tiempo

Una cronología clínica debe incluir no solo síntomas, sino también funcionamiento.

En el ámbito laboral pueden analizarse:

  • Descenso del rendimiento.
  • Dificultad para mantener horarios.
  • Absentismo o bajas repetidas.
  • Conflictos derivados de la sintomatología.
  • Errores o problemas de seguridad.
  • Cambios de puesto o reducción de responsabilidades.
  • Intentos fallidos de reincorporación.
  • Pérdida de empleo relacionada temporalmente con el trastorno.

En la vida cotidiana pueden estudiarse:

  • Autocuidado.
  • Organización doméstica.
  • Gestión económica.
  • Desplazamientos.
  • Relaciones familiares y sociales.
  • Capacidad para iniciar y finalizar tareas.
  • Necesidad de supervisión o apoyo.
  • Participación en actividades anteriores.

La gravedad pericial no depende únicamente de cuántos síntomas existen. También importa su duración, frecuencia, respuesta al tratamiento y repercusión real sobre las capacidades que deben valorarse.

La cronología en la incapacidad laboral

En una valoración de incapacidad laboral, la evolución permite determinar si las dificultades son transitorias, si existe una mejoría razonable o si persisten limitaciones incompatibles con el trabajo.

El psiquiatra debe relacionar los periodos clínicos con la actividad laboral:

  • Cuándo comienzan las bajas.
  • Qué síntomas las motivan.
  • Qué tratamientos se aplican.
  • Qué ocurre durante los intentos de reincorporación.
  • Si las recaídas se relacionan con las exigencias del puesto.
  • Qué capacidades permanecen afectadas entre episodios.
  • Si existe estabilidad suficiente para mantener asistencia, rendimiento y seguridad.

No basta con demostrar que una persona ha estado de baja durante mucho tiempo. Es necesario explicar la causa clínica de esa duración y la repercusión funcional que continúa existiendo.

La cronología en la discapacidad

En la valoración de discapacidad interesa conocer cómo se han mantenido las limitaciones y qué apoyos han sido necesarios.

El Real Decreto 888/2022 establece el procedimiento para el reconocimiento, declaración y calificación del grado de discapacidad.

La valoración psiquiátrica debe aportar información clínica y funcional útil para comprender la duración del trastorno, las restricciones de actividad y las dificultades de participación.

Una persona puede presentar una exploración aparentemente adecuada en consulta y necesitar, sin embargo, apoyo constante para organizarse, mantener tratamientos, gestionar trámites o relacionarse con el entorno.

La cronología en el daño psíquico

En los procedimientos de daño psíquico, la secuencia temporal resulta especialmente relevante.

Debe analizarse:

  1. Estado previo. Existencia de síntomas, diagnósticos o tratamientos anteriores.
  2. Acontecimiento estudiado. Naturaleza, intensidad y relación temporal con el cambio clínico.
  3. Aparición de síntomas. Momento, forma de inicio y primeras manifestaciones.
  4. Búsqueda de ayuda. Consultas, urgencias, tratamiento y documentación generada.
  5. Evolución posterior. Mejoría, persistencia, agravación, recaídas y funcionamiento.
  6. Explicaciones alternativas. Otros acontecimientos, enfermedades, vulnerabilidades o causas posibles.

La proximidad temporal entre un acontecimiento y la aparición de síntomas puede apoyar una relación, pero no demuestra por sí sola causalidad.

El estudio del daño psíquico exige integrar temporalidad, coherencia clínica, estado previo y posibles factores concurrentes.

La cronología en los procedimientos penales

En el ámbito penal puede ser necesario reconstruir el estado mental existente en una fecha anterior, especialmente en relación con los hechos investigados.

La exploración actual no permite trasladar automáticamente sus hallazgos al pasado. El psiquiatra debe estudiar:

  • Antecedentes clínicos anteriores a los hechos.
  • Conducta en los días o semanas previas.
  • Tratamiento y adherencia en ese momento.
  • Consumo de alcohol, fármacos u otras sustancias.
  • Descripción de testigos.
  • Conducta durante y después de los hechos.
  • Atenciones médicas próximas temporalmente.
  • Coherencia entre el cuadro alegado y la evolución posterior.

Cuanto más tiempo ha transcurrido, mayores pueden ser las limitaciones de la reconstrucción retrospectiva. Estas limitaciones deben exponerse expresamente en el informe.

Qué documentos ayudan a reconstruir la evolución

La cronología puede apoyarse en documentos de distinta naturaleza:

  • Informes de atención primaria.
  • Informes de salud mental.
  • Urgencias psiquiátricas.
  • Altas hospitalarias.
  • Tratamientos y cambios de medicación.
  • Informes psicológicos.
  • Partes de baja y alta médica.
  • Resoluciones del INSS o de discapacidad.
  • Informes de prevención de riesgos laborales.
  • Documentación laboral.
  • Informes de servicios sociales.
  • Actuaciones judiciales relacionadas.

No todos los documentos tienen la misma finalidad. Un informe de urgencias describe una situación aguda. Un informe de seguimiento permite conocer la evolución. Una resolución administrativa responde a criterios distintos de los puramente clínicos.

El perito debe comprender para qué fue elaborado cada documento y no extraer conclusiones que excedan su contenido.

Cómo se resuelven las contradicciones cronológicas

Los expedientes extensos contienen con frecuencia fechas diferentes, diagnósticos parcialmente discordantes o descripciones clínicas que no coinciden por completo.

Estas diferencias pueden deberse a:

  • Errores de transcripción.
  • Información incompleta en una consulta.
  • Cambios reales del estado clínico.
  • Finalidades distintas de los informes.
  • Recuerdos imprecisos.
  • Uso de terminología clínica diferente.
  • Diagnósticos provisionales.
  • Falta de acceso del profesional a documentos anteriores.

El psiquiatra forense no debe ocultar estas contradicciones. Debe identificarlas, valorar su importancia y explicar qué interpretación considera más coherente con el conjunto de la información.

Una contradicción no invalida automáticamente todo el expediente. Su relevancia depende de si afecta a un elemento central de la valoración o a un detalle secundario.

Errores frecuentes al analizar la evolución

Confundir consulta con inicio

Tomar la fecha del primer informe como si fuera necesariamente el comienzo real de los síntomas.

Copiar diagnósticos

Enumerar etiquetas sin explicar cómo cambió el cuadro ni qué diagnóstico está mejor fundamentado.

Ignorar las mejorías

Presentar una evolución continuamente grave cuando existen periodos relevantes de recuperación.

Ignorar las recaídas

Basar la conclusión en una consulta estable sin considerar episodios graves repetidos.

Confundir tratamiento con curación

Suponer que recibir tratamiento implica automáticamente recuperación funcional.

Omitir el funcionamiento

Describir síntomas y fármacos sin explicar cómo evolucionaron las capacidades reales.

Ejemplo de cómo cambia una conclusión

Valoración basada únicamente en el momento actual

Durante la entrevista se encuentra consciente, orientado, con discurso coherente y sin alteraciones psicóticas manifiestas.

Esta descripción puede ser correcta, pero resulta insuficiente para valorar un trastorno de evolución recurrente.

Valoración integrada con la evolución longitudinal

En el momento de la exploración no se objetivan síntomas psicóticos positivos manifiestos. No obstante, la documentación acredita varios episodios de descompensación, dos ingresos hospitalarios, persistencia de síntomas negativos, seguimiento continuado y dificultades reiteradas para mantener actividad laboral. La estabilidad actual se produce bajo tratamiento antipsicótico y apoyo familiar, sin recuperación completa del funcionamiento previo.

La segunda formulación no contradice la exploración actual. La sitúa dentro de una historia clínica más amplia y permite comprender su verdadera relevancia funcional.

Cómo debe redactarse la cronología en el informe

La cronología no debe convertirse en una transcripción interminable de informes. Su función es ordenar la información y mostrar los cambios clínicos y funcionales relevantes.

Una redacción clara puede organizarse por periodos:

  • Antecedentes y funcionamiento previo.
  • Inicio del trastorno.
  • Primeros tratamientos.
  • Episodios y recaídas.
  • Cambios laborales y funcionales.
  • Respuesta terapéutica.
  • Situación actual y pronóstico.

También debe distinguirse qué información procede de la persona, qué consta documentalmente y qué constituye una interpretación profesional.

Una buena cronología permite seguir el razonamiento del perito. El lector debe poder comprender por qué unos acontecimientos tienen mayor relevancia que otros y cómo se relacionan con las conclusiones.

La cronología y el pronóstico

El pronóstico psiquiátrico no puede formularse como una certeza absoluta. Se trata de una estimación clínica basada en la evolución conocida y en factores que aumentan o reducen las posibilidades de mejoría.

Entre los factores que pueden analizarse se encuentran:

  • Duración del trastorno.
  • Número y gravedad de las recaídas.
  • Respuesta a tratamientos anteriores.
  • Presencia de síntomas residuales.
  • Comorbilidades médicas o psiquiátricas.
  • Consumo de sustancias.
  • Conciencia de enfermedad.
  • Adherencia terapéutica.
  • Apoyos familiares y sociales.
  • Exigencias del entorno.

Un pronóstico desfavorable debe justificarse. No basta con utilizar expresiones generales como «enfermedad crónica» o «evolución incierta».

Objetividad en la selección de los acontecimientos

El perito debe incluir tanto los datos que apoyan una limitación como aquellos que muestran mejoría, capacidades conservadas o explicaciones alternativas.

El artículo 335 de la Ley de Enjuiciamiento Civil exige al perito actuar con la mayor objetividad posible y considerar tanto lo que pueda favorecer como lo que pueda perjudicar a cualquiera de las partes.

Esta objetividad no significa ofrecer una relación neutral de documentos sin tomar posición. El psiquiatra debe analizar la información y formular una conclusión técnica, pero tiene que explicar los datos favorables, los desfavorables y las limitaciones existentes.

El valor de la experiencia en el análisis longitudinal

Reconstruir años de evolución clínica exige algo más que ordenar fechas. El psiquiatra debe interpretar cambios diagnósticos, tratamientos, recaídas y periodos de funcionamiento desigual.

La experiencia clínica ayuda a distinguir entre:

  • Una mejoría estable y una compensación temporal.
  • Un síntoma residual y una recaída completa.
  • Una mala respuesta terapéutica y un tratamiento insuficiente.
  • Una limitación funcional real y una dificultad circunstancial.
  • Una enfermedad previa y una agravación posterior.
  • Una asociación temporal y un nexo causal suficientemente fundamentado.

La trayectoria del Dr. Francisco José Sañudo Romeu integra práctica psiquiátrica, experiencia pericial, docencia universitaria, atención a las adicciones, patología dual y formación continuada en psiquiatría forense, criminología y ciencias forenses.

Esta visión longitudinal resulta especialmente importante en expedientes complejos, con varias patologías, tratamientos prolongados y documentación procedente de diferentes servicios.

De la cronología a la conclusión pericial

La cronología clínica no es una conclusión por sí misma. Su función es proporcionar una base temporal y funcional para responder a la pregunta planteada.

La conclusión debe integrar:

  • Diagnóstico actual y diagnósticos diferenciales.
  • Duración y curso del trastorno.
  • Gravedad de los episodios.
  • Respuesta a los tratamientos.
  • Recaídas y estabilidad alcanzada.
  • Repercusión funcional.
  • Estado actual.
  • Pronóstico razonable.
  • Limitaciones de la información disponible.

Una conclusión pericial sólida debe poder explicar por qué el estado observado en una entrevista adquiere un significado determinado cuando se analiza dentro de la trayectoria completa de la persona.

Valoración de la evolución psiquiátrica en Zaragoza

El Gabinete Médico Dr. Sañudo realiza valoraciones clínicas y médico-forenses en Zaragoza y Aragón relacionadas con incapacidad laboral, discapacidad, daño psíquico, trastornos mentales graves, trastornos de personalidad, adicciones, patología dual y procedimientos judiciales.

En cada caso se estudian la entrevista, la exploración psicopatológica, la documentación, los tratamientos, la evolución longitudinal y la repercusión funcional.

Preguntas frecuentes

Por qué es importante revisar informes antiguos

Porque permiten conocer el comienzo de los síntomas, las crisis anteriores, los tratamientos, las recaídas y la evolución funcional. Sin ellos, la valoración podría quedar limitada al estado actual.

Una mejoría temporal significa que la persona está recuperada

No necesariamente. Debe estudiarse cuánto dura la mejoría, qué tratamiento y apoyos la hacen posible y si se ha recuperado el funcionamiento previo.

Los diagnósticos distintos invalidan el expediente

No. Los diagnósticos pueden cambiar con la evolución y con la aparición de nueva información. El perito debe explicar estas diferencias y determinar qué interpretación resulta más coherente.

La duración de una baja demuestra una incapacidad permanente

No por sí sola. La duración debe relacionarse con la enfermedad, la respuesta al tratamiento, las limitaciones funcionales y las posibilidades razonables de recuperación.

La cronología puede demostrar el nexo causal

La secuencia temporal es un elemento importante, pero debe integrarse con la coherencia clínica, el estado previo y la valoración de otras posibles causas.

Una exploración actual estable excluye una enfermedad grave

No. Algunos trastornos son episódicos o pueden encontrarse parcialmente compensados. La valoración debe incluir la evolución longitudinal y la repercusión mantenida.

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Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye una valoración médica, psiquiátrica, jurídica o pericial individualizada. Cada caso requiere estudiar la historia clínica, la evolución, los tratamientos, la documentación disponible, el funcionamiento y la cuestión concreta planteada.

Dr. Francisco José Sañudo Romeu

Psiquiatra clínico · Psiquiatría forense · Informes periciales psiquiátricos en Zaragoza y Aragón

Gabinete Médico Dr. Sañudo

Centro sanitario inscrito en el Registro de Centros y Servicios Sanitarios del Gobierno de Aragón.

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Especializado en valoración clínica y médico-forense de trastornos mentales, incapacidad laboral, discapacidad, daño psíquico, trastornos de personalidad, adicciones y patología dual.

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