{"id":67,"date":"2011-08-16T10:57:03","date_gmt":"2011-08-16T10:57:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.blogdepsiquiatria.com\/?p=67"},"modified":"2011-08-16T10:57:03","modified_gmt":"2011-08-16T10:57:03","slug":"la-patologia-dual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.blogdepsiquiatria.com\/?p=67","title":{"rendered":"LA  PATOLOGIA  DUAL&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>Desde el inicio de la historia de la humanidad, todas las sociedades han utilizado diferentes tipos de sustancias con el fin de modificar el estado de humor, el pensamiento, los sentimientos o la propia conducta (cfr. Alamo C. et al. 2001). <\/p>\n<p>\tEl uso no terap\u00e9utico de los f\u00e1rmacos y el problema de su abuso pueden considerarse tan antiguos como el propio hombre. Sin embargo, se podr\u00eda entender que el sujeto, como consecuencia de su patolog\u00eda, toma determinadas sustancias con el fin de automedicarse. En esta hip\u00f3tesis se fundamenta una de las teor\u00edas etiopatog\u00e9nicas que tratar\u00eda de explicar la patolog\u00eda, el \u201ctrastorno o diagn\u00f3stico dual\u201d, esto es, la presencia com\u00f3rbida de un trastorno por abuso de sustancias y una patolog\u00eda psiqui\u00e1trica.<\/p>\n<p>\tBastantes personas son capaces de consumir drogas con moderaci\u00f3n o de forma espor\u00e1dica o social. Sin embargo, otras se convierten en consumidores compulsivos, de una o varias de ellas, con una enorme dificultad para abandonarlas.<\/p>\n<p>\tLa alta comorbilidad entre patolog\u00eda psiqui\u00e1trica y dependencia de drogas tiene tanta trascendencia, desde el punto de vista neurobiol\u00f3gico, diagn\u00f3stico y terap\u00e9utico, que ha originado una nueva entidad cl\u00ednica, que se ha denominado \u201cpatolog\u00eda, trastorno o diagn\u00f3stico dual\u201d (Stowell, 1991).<\/p>\n<p>El problema de la dependencia de las drogas ha sido considerado, por los diferentes grupos de trabajo que lo han abordado, desde una doble perspectiva, pues mientras algunos autores lo han focalizado sobre el individuo, otros lo centran en la sustancia inductora (Piazza y Le Moal, 1996).<\/p>\n<p>Desde la perspectiva \u201cindividual\u201d de la dependencia, nos encontrar\u00edamos ante sujetos en los que determinados sistemas neurobiol\u00f3gicos  que interaccionan con las drogas se encontrar\u00eda en un estado funcional an\u00f3malo. Como consecuencia de ello, el contacto con determinadas sustancias llevar\u00eda a estos sujetos a experimentar efectos singulares, que condicionar\u00eda un consumo continuado de la droga. Desde este enfoque, la dependencia estar\u00eda centrada en una predisposici\u00f3n del sujeto, motivada por alg\u00fan trastorno funcional, desenmascarado por el consumo de la sustancia adictiva (cifr. Alamo C. et al 2002).<\/p>\n<p>Frente a esta visi\u00f3n centrada en el individuo, se encuentra la consideraci\u00f3n del problema de la dependencia como una enfermedad neurot\u00f3xica, provocada por una exposici\u00f3n prolongada a la droga (Koob y Bloom, 1988; Nestler, 1992). Este enfoque basa la principal causa de la dependencia en las propiedades t\u00f3xico-farmacol\u00f3gicas de la sustancia. <\/p>\n<p>Ambas visiones del problema condicionan el tratamiento de la dependencia y el desarrollo de nuevas pautas terap\u00e9uticas (\u00c1lamo y cols., 1999b). En una visi\u00f3n centrada en la droga, la estrategia pasa por la supresi\u00f3n de la sustancia, lo que revertir\u00eda el cuadro de la dependencia. Por el contrario, si consideramos que la adicci\u00f3n tiene una base morfofuncional individual, el \u00e9xito terap\u00e9utico pasar\u00e1 por controlar el mecanismo b\u00e1sico por el cual el individuo responde de forma patol\u00f3gica  a la exposici\u00f3n a la droga. <\/p>\n<p>El conocimiento del papel que el individuo tiene en la dependencia  es un paso esencial en el desarrollo de nuevas estrategias para el tratamiento de la adicci\u00f3n. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde el inicio de la historia de la humanidad, todas las sociedades han utilizado diferentes tipos de sustancias con el fin de modificar el estado de humor, el pensamiento, los sentimientos o la propia conducta (cfr. Alamo C. et al. 2001). 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